Jueves, 30 de diciembre del 2021

Publicación por los 200 años de vida republicana

“El proceso de la independencia del Perú desde el Bicentenario”: libro de la URP y la Academia Nacional de la Historia.

Publicación por los 200 años de vida republicana
La Universidad Ricardo Palma y la Academia Nacional de la Historia celebraron el Bicentenario con una publicación conjunta.

Margarita Guerra Martinière

Presidente de la Academia Nacional de la Historia

La Universidad Ricardo Palma y la Academia Nacional de la Historia rendimos homenaje al Bicentenario de nuestra independencia nacional. Nos unimos ambas instituciones para dar a luz un texto que es una profunda reflexión sobre el Perú y su lucha ininterrumpida, durante por lo menos cincuenta años, para liberarse de los lazos de dominio que lo vinculaban con España. Así nació el Estado Peruano, y en estos dos volúmenes hemos tratado de reunir las incidencias de este proceso que, además de ser un resumen de lo que ocurrió entre 1780 y 1826, nos acercan a la sociedad de hace dos siglos para tratar de entender su pensamiento, sus vivencias, sus ideales, sus valores y sus ambiciones para el futuro.

LABOR CONJUNTA

El trabajo ha sido arduo, dado que las investigaciones colectivas necesitan contar con la voluntad decidida de los participantes de formar un cuerpo que pueda moverse hacia un mismo objetivo, lo que no significa que haya un solo pensamiento, como podrán apreciarlo en la lectura, pero lo que ha primado ha sido la decisión de mantener una armonía en medio de las diferencias. Al comienzo parecía una misión imposible, pues hemos sido alrededor de treinta personas, entre autores y editores, de diferente formación académica y profesional, pero hemos logrado una sincronización que pocas veces se alcanza. En el camino hubo alguna deserción que fue rápidamente cubierta y logramos cerrar la brecha para no omitir ninguno de los aspectos que consideramos vitales para revivir el tiempo estudiado.


No voy a hablar en detalle de cada uno de los temas tratados, simplemente quiero señalar que se han abordado asuntos sociales para conocer cómo era el hombre de aquel tiempo: temas económicos que nos muestran de qué vivía la sociedad; actividades de culto; el lugar que ocupaba la religión; el desarrollo de la cultura, arte y vida cotidiana; las ideas que dieron sustento teórico al movimiento de la independencia; la formación de los ejércitos de los cuales formaron parte todos los sectores sociales; la administración; el gobierno; las comunicaciones; la prensa. ¿Quedaron temas sin tocar? Con toda seguridad que sí, pero era necesario dar prioridad a aquellos aspectos que, incluso, dejan interrogantes, que son los que incentivarán la continuación de los estudios.

Al coincidir con el doctor Varillas en la necesidad de hacer algo por la cercanía del Bicentenario de la Independencia, surgieron planes bastante ambiciosos, como una colección de varios tomos, que podría alargarse indefinidamente. Pronto volvimos a la realidad. Necesitábamos considerar las diversas facetas de los proyectos, entre los cuales estaban: personal, financiamientos, dedicación a tiempo parcial o tiempo completo, auxiliares de investigación y demás labores complementarias. Naturalmente, no contábamos con imprevistos como la pandemia, que pudo haber puesto fin a nuestro entusiasmo.

El doctor Varillas nos habló al equipo que empezaba a constituirse, con Cecilia Bákula y Carmen Villanueva, de la posibilidad de contar con el respaldo económico de la Universidad Ricardo Palma, por el interés que había demostrado su rector, el doctor Iván Rodríguez Chávez. Allí nos dimos cuenta que empezábamos a hablar en serio y conformamos un comité académico con Osmar Gonzales y Ramón León. Es entonces cuando tratamos de conseguir investigadores solventes y cumplidos, que abrazasen nuestra causa. Lo conseguimos.

Los resultados de estos esfuerzos han durado más de tres años, de los cuales año y medio no hemos podido contar con las fuentes y la bibliografía indispensable debido a las cuarentenas y la suspensión prolongada del acceso a archivos, bibliotecas e incluso librerías, lo que fue motivo de desaliento, pero luego se activó el ingenio y se recurrió a préstamos entre colegas, consultas por correo electrónico y material virtual —que se ha incrementado considerablemente—, servicios que suplieron hasta cierto punto las trabas que íbamos encontrando en el camino.

Esta situación felizmente pudo ser superada y renacieron nuestras esperanzas cuando empezaron a llegar los textos de los autores, pese a que más de uno sufrió los estragos de la pandemia, pero menos mal se recuperaron. Naturalmente, los estudios empezaron a retrasarse y los plazos se vencían. Casi pensábamos que tendríamos que postergar el proyecto hasta el Bicentenario de Junín y Ayacucho, pero, Dios mediante, para finales del año pasado ya habíamos superado el 70% del trabajo. Es así como se pudo tener la edición antes del 28 de julio.


AGRADECIMIENTOS

Es hora de pasar a los agradecimientos. En primer lugar, quiero manifestar mi satisfacción de haber podido trabajar de forma tan empática con el personal de la Universidad Ricardo Palma, sobre todo con el rector que confió en nosotros y nos dio todas las facilidades del caso, poniendo a disposición del proyecto la Editorial Universitaria y la financiación de la esmeradísima edición lograda. Luego, a Ramón León, a Osmar Gonzales y a Lourdes Chang por el cuidado de la edición.

Mi agradecimiento al Comité Académico integrado por Carmen Villanueva, Cecilia Bákula, Alberto Varillas y Osmar Gonzales, con ellos llegamos a formar un espíritu de cuerpo que nos permitió discrepar en diversas oportunidades, encontrando siempre el punto de conciliación para seguir avanzando. Quiero expresar también mi satisfacción por el reencuentro con esta Casa de Estudios a la que pertenecí en los primeros años de su establecimiento, cuando errábamos por sus diversos locales en Miraflores.

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