Viernes, 3 de septiembre del 2021

Juvenal Baracco Barrios: una obra en construcción

Octavio Montestruque presenta su libro: Juvenal Baracco: La memoria de la ciudad, las formas de la tradición.

Juvenal Baracco Barrios: una obra en construcción
El trabajo empieza como una tesis de doctorado para la Università Iuav di Venezia.

En 1981, el arquitecto Juvenal Baracco Barrios recibió el encargo de proyectar la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del Perú. 40 años después, la obra es estudiada al detalle por su colega, el arquitecto Octavio Montestruque Bisso, en su libro Juvenal Baracco: La memoria de la ciudad, las formas de la tradición.

Publicada por la Editorial Universitaria de la URP, esta es probablemente la primera obra de más de 300 páginas dedicada a un proyecto arquitectónico en el Perú. El trabajo comienza a construirse en la Università Iuav di Venezia, en forma de tesis de doctorado, y se caracteriza por mirar al personaje desde diferentes ángulos (sus trabajos anteriores, su taller académico, sus influencias, su contexto, etc.) para intentar comprender su obra.

“Como documento construido para gente que no es del país, el libro cuenta con una introducción que habla del Perú y de su cultura. Además, reconstruye el punto de vista de un grupo de personas que son básicamente artistas e intelectuales de mi generación y que nunca han tenido un cronista. Eso me parece importante”, señala el arquitecto Baracco.

EL PROTAGONISTA

Juvenal Baracco combina sus conocimientos de Arquitectura con los de Ingeniería, carrera que también llevó en las aulas de la UNI. ¿Influyó esto en su obra final? “Pienso que no, pero tampoco puedo decir que eso sea cierto. De alguna manera, la ingeniería me dio cierto método de trabajo que uno puede usar para muchas cosas, y yo lo usé para la arquitectura”, dice.

Con esa esencia pedagógica que le ha permitido convertirse en casi una leyenda entre alumnos y egresados de la carrera de Arquitectura, Baracco va dejando lecciones en cada una de sus conversaciones. Una de ellas, resalta un par de veces en el libro, es que primero se debe definir el problema antes de tratar de abordarlo. “Muchas veces, cuando los clientes piden algo no lo piden porque quieren, sino porque no quieren otra cosa. Hay que tener presente que son parte de un mundo social, y ese mundo social afirma ciertas cosas que no necesariamente son las que verdaderamente condicionan el problema”, reflexiona.

Encontrar la verdadera razón dentro de esta aparente contradicción es trabajo del profesional. Si lo consigue, subraya, tendrá sólidos argumentos para que su cliente se “apropie” de la obra. “El cliente no reconoce su problema nunca, solo dice: “Mire, señor, quiero una cosa que sea así y asá”. Tú no le preguntas por qué; tienes que descubrirlo”.

En la Escuela de Oficiales, por ejemplo, los pasadizos no son un ambiente para la conversación, sino básicamente de movimiento. Sin embargo, esta observación no nace del pedido del cliente, sino del análisis previo al proyecto. “Lo que decía el oficial es: “Nosotros tocamos la campana y todo el mundo tiene que estar acá, y los dos últimos están castigados”. ¿Qué supone eso? Que suena la campana y se produce una estampida. Entonces, el espacio de las comunicaciones no es para pasar buenos ratos, sino para salir corriendo. Eso es parte del análisis que nosotros tenemos que hacer”.

LIMA PROYECTADA

Con todos sus años de experiencia, ¿cuál es la apreciación que tiene Baracco sobre Lima? ¿Su desorden tiene solución? “Probablemente va a tener solución, pero todavía no sabemos cómo”, declara. Un primer factor que reconoce en la descomposición urbanística de la capital es que resulta más fácil obtener un espacio en un arenal que negociar un terreno urbano. Otro punto que señala es el clima, pues la falta de lluvia permite techos de plástico para protegerse del sol, cosa que no es posible en otros países donde los aguaceros exigen refugiarse debajo de un techo sólido. “Entonces, el crecimiento empieza por hacer el techo. Nosotros no necesitamos eso, solamente cercar”.

Para él, la imagen de Lima es la de una ciudad a medio construir, con fachadas sin tarrajear y techos sin terminar. Esto sucede, explica, porque cuando alguien ocupa un terreno no piensa en una casa de un piso, sino en un pequeño edificio capaz de albergar a su familia y, en un futuro, a las familias de sus hijos. “Y con negocios en la primera planta. No piensa en lo que es, sino en lo que va a ser”.

Esto se puede ver, comenta, en el borde de la Panamericana Norte, a la salida de Caquetá, en todo el distrito de San Martín de Porres o en los alrededores del cerro San Cristóbal, donde ya no se diferencia lo construido de lo invadido. Considera que el límite de esta expansión desordenada es la distancia al centro de labores. “Si para llegar de tu casa al trabajo demoras más de dos horas y trabajas ocho, te quedan seis o siete horas para descansar. En el momento en que la distancia sea mayor, ya no podrás crecer”.

DESAFÍOS

No todo es posible en arquitectura. Hay retos que el profesional debe enfrentar para llevar a cabo su obra. Una de las principales limitaciones es el recorte del presupuesto. En el libro, Baracco señala que la obra en la FAP quedó al 70 % de la propuesta inicial y subraya también la falta de los revestimientos prefabricados en el resultado final. Esto, lógicamente, puede generar cierta frustración, “pero la construcción y la arquitectura en general es una obra colectiva, que tiene que ver no solamente con el proyectista, sino también con el espacio social, con la industria de la construcción y con una serie de cosas, que las pueden recibir o no”, subraya.

Asimismo, en su faceta de profesor, el arquitecto Juvenal Baracco Barrios está dejando un importante legado intelectual a sus alumnos, a través de medio siglo de trabajo en su famoso Taller 5 – 15. Por ello, su propuesta didáctica es desarrollada con amplitud en el libro de Octavio Montestruque. “Baracco deja en claro que la enseñanza de la arquitectura (..) debe basarse en la experiencia y en la observación de la realidad, para lo cual es inevitable tener una filiación con la cultura en la cual se sitúa el proyecto”, describe el autor.

Este sólido trabajo docente ha llevado a que una gran cantidad de sus exalumnos se encuentren dando clases u ocupando altos cargos en las Facultades de Arquitectura de diferentes universidades del país. “Podrían ser unos 500”, calcula Baracco. Tal relevancia se reflejó en el nutrido público que asistió al homenaje que le organizó la URP en noviembre del 2019, y que contó con la participación de renombrados exalumnos suyos que hoy trabajan en el Perú y el extranjero.

¿Qué es lo que se viene en el siglo XXI? “Hay una especie de intención de regresar a la naturaleza, pero no está muy claro aún y es un poco discutible. El gran problema de la arquitectura es que necesita, para lograrse, de una cierta concentración de poder, que construya. La pregunta es: ¿cómo vamos a construir sin destruir?”, dice. Agrega que la concentración de poder es automáticamente depredadora porque rompe el orden natural, y en esa línea, la ciudad es una estructura artificial hecha por el hombre para su uso. “¿Cómo vamos a hacer un mundo que no sea depredador? Es una pregunta casi imposible de responder”, reflexiona.

Finalmente, concluye: “Lo que condiciona a la arquitectura en el Perú es el espacio físico, no el tiempo. Podemos hacer las cosas en nuestro tiempo, como pensamos que debe ser, pero lo que nos conecta con el antes, con la época precolombina y con el futuro es el espacio, es el entorno andino, que es mucho más fuerte que la sociedad peruana”.

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