Viernes, 30 de abril del 2021

Escenario y propuestas

Situación económica del país en el marco de las Elecciones Generales 2021.

Escenario y propuestas
Los peruanos debemos reflexionar y tomar la mejor decisión este 6 de junio teniendo en cuenta que nos encontramos en una coyuntura muy difícil.

Dr. Jorge W. Rosas Santillana

Director

Escuela Profesional de Economía

SITUACIÓN DE LA ECONOMÍA PERUANA ANTES Y DURANTE LA PANDEMIA

La mejor forma de poder entender lo que pasa en la economía de un país es mostrando la evolución de los indicadores económicos más importantes: la producción, empleo, finanzas públicas, precios, tasas de interés y la balanza de pagos.

En este momento tan difícil que vive el Perú, debido a la pandemia y a la crisis económica que ha generado, es importante analizar el impacto de esta crisis en la economía peruana, comparando los indicadores económicos con los que cerró nuestro país en el 2019 y los resultados obtenidos en el 2020 y en el primer trimestre del 2021. Es importante mencionar que los indicadores que se muestran se lograron en un entorno de una economía social de mercado que se viene aplicando desde la década del 90.

Producción y empleo

La economía peruana durante el periodo del 2014 al 2019, es decir, antes de la pandemia, mostró una evolución positiva en la mayoría de sus indicadores; así tenemos que en el grafico N°1, las tasas de crecimiento del PBI durante el periodo 2014 al 2019 fueron positivas, con un mayor crecimiento en los años 2016 y 2018, bordeando ambas el 4%. Este crecimiento fue impulsado por el sector primario, principalmente la actividad minera y pesquera. Estos indicadores nos muestran que antes de la pandemia la economía peruana venía creciendo, aunque a un ritmo menor a los quinquenios pasados, donde llegamos a crecer por arriba del 5%.

En el mismo gráfico se puede apreciar el impacto que ha tenido la pandemia en el año 2020, habiéndose contraído la economía en un -12%, con todos los efectos que esto ha generado, principalmente en la pérdida de miles de puestos de trabajo. Se estima que para el 2021 habrá una mejoría de la actividad económica y que, según el Fondo Monetario Internacional, se logrará un crecimiento entre el 7% y 9%. Esto dependerá de las estrategias que implemente el ganador de la segunda vuelta en las elecciones presidenciales.

Con relación a la tasa de desempleo, esta mide el nivel de desocupación entre la población económicamente activa y que se calcula considerando la población de 16 años y más que no están trabajando. Según el gráfico N°2 se puede apreciar la tasa de desempleo en el Perú en cuatro momentos. Un primer momento sería desde el 2015 hasta el mes de febrero del 2020, antes de la pandemia, donde se observa que esta tasa en promedio representaba 6.6%.

Un segundo momento se inicia con el primer impacto de la pandemia de mediados de marzo hasta fines de abril del 2020, donde la tasa de desempleo promedio llega a 8%, ocasionado por la primera cuarentena aplicada en nuestro país.

El tercer momento, y más difícil, de inicios de mayo a fines de diciembre del 2020, es cuando el coronavirus muestra su verdadera dimensión de ataque y el Gobierno se ve obligado a continuar con las medidas restrictivas, que a su vez provocan una desaceleración muy fuerte de la economía, produciendo en promedio una tasa de desempleo de un 15.6%, situación preocupante para miles de familias peruanas.

Un cuarto momento es cuando se comienza a notar el impacto generado por las políticas del gobierno durante el 2020, aplicando programas de emergencia tales como Reactiva Perú, que no han sido suficientes para mitigar este desempleo; sin embargo, se nota que la tasa de desempleo comienza a disminuir en el primer trimestre del 2021, siendo en promedio el 14.3%.

Finanzas públicas

Muy importante para nuestra economía es el manejo responsable de nuestras finanzas públicas, somos conscientes de que las necesidades del país para cerrar las grandes brechas de infraestructura y cubrir los servicios básicos de educación, salud, etc., son cada vez mayores; sin embargo, los recursos son escasos y necesitamos generar mayor riqueza para aumentar la producción y, por ende, los impuestos, de tal manera que se puedan aplicar políticas fiscales que permitan, en lo posible, disminuir, sino eliminar, estas carencias, y así disminuir la pobreza.

Es importante analizar periódicamente cómo viene evolucionando el déficit y/o superávit fiscal, así como el saldo de la deuda pública. Un déficit de 1% del PBI es bastante bajo en comparación a un déficit que supere un 5% que se consideraría bastante alto y que podría tener una presión muy fuerte para la economía, motivo por el cual se deben manejar con prudencia nuestras finanzas públicas. Así tenemos, según el gráfico N° 3, que el déficit fiscal del Perú antes de la pandemia (2015-2019) fue en promedio 2.3% del PBI, y en el año 2020 llegó a 8.9%.

Por otro lado, puede considerarse como pequeño y manejable un 20% de deuda del PBI de un país, mas no así porcentajes superiores. Como se aprecia en el gráfico N° 4, el saldo de la deuda pública en el Perú en porcentaje del PBI fue de 20% en el 2014 y fue creciendo, terminando en el 2019 con un poco más del 25%, lo cual nos muestra que antes de la pandemia el saldo de la deuda pública se mantuvo en los niveles adecuados. Sin embargo, producto de esta crisis, el porcentaje subió al 35% en el año 2020. Esperamos que la situación mejore para el 2021 y no tengamos que terminar con saldos superiores que comprometan la economía en los próximos años.

Precios y tasas

La tasa de inflación es otro indicador importante de nuestra economía. El promedio de los precios que las personas pagan por los bienes y servicios que compran se estima con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Cuando el IPC aumenta de un periodo a otro de manera persistente decimos que hay inflación, lo cual se reflejará en la disminución del poder adquisitivo de la moneda. Un país con tasas de inflación de 2% o 3% es considerado de un nivel aceptable; sin embargo, si tenemos tasas de inflación de 10%, 20%, 40% o más estamos hablando de países con problemas en su estabilidad económica.

En el caso peruano, según el grafico N°5, el índice de precios durante el año 2019 se mantuvo en promedio en 1.9%, un porcentaje dentro del rango meta fijado por el BCR, es decir, entre 1% y 3%. Durante el año 2020, el promedio fue 2%. El tener una inflación baja y estable promueve el uso eficiente de los recursos productivos del país.

La variación del tipo de cambio, otro indicador importante porque sirve como señal de la competitividad de un país con el resto del mundo, relaciona los precios internos de la producción nacional con los precios internacionales. Más que el valor mismo del tipo de cambio, lo que nos interesa es saber sus variaciones porcentuales y qué tan volátiles son. Como se aprecia en el gráfico N°6, el Perú en el año 2019 cerró con un tipo de cambio de 3.36, habiendo terminado en el 2020 en 3.60. De igual manera, en los meses de enero, febrero y marzo del 2021, el tipo de cambio sigue subiendo, impulsado por los mismos problemas del 2020 y principalmente por las elecciones presidenciales.

En términos generales, el tipo de cambio en nuestro país antes de la pandemia se mantuvo bastante estable. Durante el 2020 y primer trimestre del 2021 se aprecia que existió una volatilidad tanto por la incertidumbre de una crisis sanitaria prolongada como por la crisis política y las elecciones presidenciales. Ante esta situación, el BCR ha estado bastante activo, interviniendo con diferentes instrumentos cambiarios y también vendiendo dólares para evitar un fuerte salto en el tipo de cambio.

Por otro lado, la tasa de interés, que indica el costo del dinero, se refleja en la variación de la tasa de referencia o tasa de política monetaria del BCR, la que según el grafico N°7, en el 2019 en promedio fue del 2.55% y en marzo del primer trimestre del 2020 bajó a 1.25% para luego reducirse hasta 0.25%, la cual se mantiene hasta la fecha. Esto como parte de una política expansiva para frenar los efectos de la crisis.

Balanza de pagos

Es muy importante la balanza de pagos, ya que nos permite resumir todas las transacciones económicas internacionales de un país durante un periodo determinado, así como formar expectativas para la toma de mejores decisiones de negocios. Como se aprecia en el grafico N°8, el balance en cuenta corriente como porcentaje del PBI durante el año 2015 fue negativo; sin embargo, del 2016 al 2019, antes de la pandemia, la situación mejora lográndose en promedio un balance un poco menos del 4%. En el año 2020 estos resultados siguen siendo positivos, pero en un porcentaje menor al 2.5%, con cierta mejora en el primer trimestre del 2021. A pesar de esta crisis, hemos logrado mantener saldos superavitarios.

Respecto a la variación de las reservas monetarias, si en un país disminuye todos los años, nos estaría indicando que no es sostenible el déficit en cuenta corriente debido a que las entradas de inversiones y capitales no alcanzan para financiarlo; por lo tanto, podría haber una depreciación del tipo de cambio. Según el gráfico N°9, en el Perú sucede lo contrario. Se aprecia que las reservas internacionales al 19 de marzo del 2019, antes de la pandemia, sumaron 67,428 millones de dólares, a diciembre del 2020 se llegó a 74,707 millones y el 10 de marzo del 2021 terminamos con 80,312 millones, a pesar de la pandemia.

Podemos concluir que cualquiera de los dos candidatos que ganen las elecciones del mes de junio tendrá una valla muy alta, porque recibirá un país que se vino manejando hasta antes de la pandemia con una política macroeconómica bastante aceptable, con indicadores que muestran un crecimiento de la economía, un país sin inflación, tipo de cambio estable, déficit fiscal manejable, superávit en balance de cuenta corriente positivo y reservas internacionales en crecimiento. Lo mencionado será la línea de base del próximo gobernante, con lo que los peruanos mediremos los resultados de sus políticas macroeconómicas en los próximos años. Sin embargo, en un primer momento tendrán que enfrentar la crisis sanitaria, para luego reactivar la economía nacional.

¿Cómo piensan enfrentar los dos candidatos el problema de la pandemia?

Según el Plan de Gobierno de Pedro Castillo, no se mencionan propuestas específicas para combatir el coronavirus, pero plantea cambios en las políticas de salud pública, tales como incrementar el presupuesto del sector en 10% del PBI, un solo sistema de salud, hospitales especializados e implementar y modernizar los medios de diagnóstico en cada región, tarifario único para las clínicas privadas, universidad estatal de ciencias médicas, residentado médico regional, programa médico de familia, programa odontólogo y psicológico por colegio, brigada médica internacionalista, despenalización del aborto y ley de salud que impida la concentración y el monopolio.

Según el plan de gobierno de Keiko Fujimori, se plantea combatir la pandemia, primero cercando al virus con pruebas moleculares masivas, aislamiento y tratamiento oportuno y cuarentenas focalizadas en zonas de alta incidencia de casos, compras masivas de plantas de oxígeno y reactivación de la red de atención primaria y, finalmente, compra de vacunas de probada eficiencia. En cuanto a las políticas de salud, plantea reformar el sistema de salud para enfrentar futuras pandemias, mejorar la atención a los pacientes, implementar una red interconectada de centros de atención primaria, iniciar la construcción de unos 80 hospitales, fortalecer la rectoría del Ministerio de Salud, mejorar el financiamiento de Essalud y la gestión del gasto, desarrollando las capacidades gerenciales de los funcionarios de salud.

¿Cómo piensan enfrentar los dos candidatos la reactivación económica?

En cuanto a la recuperación de la economía, Pedro Castillo considera importante convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución Política donde se proponga el cambio del modelo de economía social de mercado a un modelo socialista que tenga un Estado empresario y, además, la posible estatización de sectores estratégicos como el minero, gasífero, petrolero y energético.

En cuanto a la propuesta de la candidata Keiko Fujimori, se plantea continuar con la Constitución de 1993 y, si es necesario, se harán algunas reformas. De igual manera, propone mantener el modelo de economía social de mercado y promover la inversión, con el sector privado como protagonista, el desarrollo de emprendimientos, las asociaciones públicas privadas y la inversión sostenible y socialmente responsable. El plan de gobierno también promete “una sana convivencia entre la agricultura y la minería”.

Ante las propuestas planteadas, los peruanos debemos reflexionar y tomar la mejor decisión este 06 de junio, teniendo en cuenta que nos encontramos en una coyuntura muy difícil, donde es muy importante el liderazgo y gestión del equipo técnico y político que acompañe al futuro gobernante, así como el modelo económico que nos dé seguridad y bienestar a todos los peruanos y a las futuras generaciones.

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