Viernes, 30 de abril del 2021

La educación universitaria del Bicentenario

Dr. Iván Rodríguez Chávez, Rector de la Universidad Ricardo Palma

La educación universitaria del Bicentenario
Tenemos el deber cívico de participar y contribuir con el bienestar de la sociedad peruana y la conservación de la institucionalidad republicana.

Un saludo muy especial a toda la comunidad universitaria y mi deseo de que a todos nos acompañe la buena salud. Hace pocos días iniciamos el semestre académico 2021-I y lo hemos hecho con todo nuestro compromiso de prestar un servicio de calidad, porque consideramos que esa es la forma de hacerlo. Este es indudablemente un objetivo permanente, que se hace realidad y se verifica a través de las acreditaciones.

A la fecha, varias de nuestras Facultades y carreras están ya acreditadas y otras están entrando al proceso de renovación. Hoy, con gran satisfacción, hemos recibido la noticia de que la Escuela Profesional de Administración de Negocios Globales ha obtenido la acreditación de la Accreditation Council for Business Schools and Programs (ACBSP), una organización internacional que tiene su sede en Estados Unidos y que se caracteriza por ser muy exigente en el área de las ciencias económicas y administrativas.

El reconocimiento es el resultado del trabajo colectivo de toda la comunidad universitaria e impulsa a la Universidad a continuar con su labor. Probablemente tendremos que hacer alguna actividad virtual donde serán invitados no solamente alumnos, profesores y trabajadores, sino también los padres de familia, porque es un éxito que tenemos que compartir.

Esta acreditación está objetivando el cuidado que tenemos para brindar un servicio de calidad en toda nuestra organización e implica también un compromiso a seguir manteniendo esa línea, porque la calidad es algo continuo, es un flujo que viene de atrás y tiene que proyectarse hacia el futuro siguiendo guías o planes de mejora.

Todo avance que se obtiene es siempre satisfactorio, pero a su vez nos genera el deseo y la responsabilidad de seguir mejorando. El secreto de estos éxitos está en que el trabajo es colectivo, porque todos tenemos una parte protagónica en el proceso: los alumnos, los egresados, los profesores, los trabajadores, la Universidad como institución y la sociedad.

Otro punto es que vivimos un problema que ha puesto a prueba a toda la humanidad, la pandemia del coronavirus. No hay espacio estatal en que no haya entrado, con sus efectos de letalidad y paralización de la economía. Pero ese contexto no puede convertirse en un estado de conformidad; todo lo contrario, nosotros nos organizamos para salir triunfantes. En el mundo universitario, nuestra respuesta debe ser estudiar más, y esto es válido tanto para los estudiantes como para los propios profesores.

El avance de la producción científica, tecnológica y cultural es hoy tan abundante que absolutamente nadie, ni los profesores que tenemos una larga trayectoria docente, puede decir que lo sabe todo. El conocimiento ahora se genera diariamente y tal vez no podamos saber por completo de filosofía, ciencia y conocimiento en general, pero sí podemos dedicarnos a tener cierto bagaje cultural para poder desempeñarnos en la vida profesional dentro de la sociedad.

De esta manera, no solo aminoramos los efectos negativos de toda esta situación. El universitario, el profesional siempre es un líder y por lo tanto se convierte en un modelo que los demás miran, en un referente para quienes lo rodean, y esta es una responsabilidad. Por eso no debemos caer en una pasividad, sino al contrario, tenemos que responder con mucha actividad, con nuestra afirmación como seres humanos, como seres racionales y de afecto, pero también como homo faber, es decir, personas de trabajo. No hay otra forma de responder que trabajando y estudiando.

Por otro lado, no obstante que nos absorbe el presente, no podemos descuidar la proyección hacia el futuro, y también la retrospección. Tenemos que mirar al pasado. Vivimos el Año del Bicentenario y este es un buen motivo para acercarnos a nuestra historia y comprenderla adecuadamente; para reconocer y profesar la gratitud a los fundadores de la República, que enfrentaron muchas dificultades para constituir este país y lograr que se desprendiera de la monarquía española hasta convertirse en un estado independiente. Por ello, tenemos el deber cívico de participar y contribuir con el bienestar de la sociedad peruana y la conservación de la institucionalidad republicana.

Trabajemos con esa fe, con esa afirmación y con ese horizonte que el refrán indica: “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Nosotros trabajamos y nos vamos fortaleciendo, nos vamos reforzando, vigorizando, y así pasaremos estos trances difíciles a los que nos ha llevado la pandemia.

Hasta otra fecha y muchísimas gracias por dejarme compartir con ustedes.



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