Viernes, 29 de octubre del 2021

Bestiario, un colectivo que marcó época

Surgió en 1984, en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Hoy trabajan un proyecto editorial que reúne la experiencia.

Bestiario, un colectivo que marcó época
La producción de “Las Bestias” utiliza materiales constructivos reciclados y de desecho y rescata la temporalidad precaria y efímera de los constructos arquitectónicos.

Fueron tres años de experimentación, expresión, desahogo. Entre 1984 y 1987, un grupo de estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo se articuló como un colectivo autogestionario y contracultural de trabajo participativo, crítico y reflexivo. De estructura abierta y horizontal, cuestionó la enseñanza de la arquitectura en el Perú en un momento particularmente difícil para el país, que sufría atentados terroristas, apagones y una crisis económica y social galopante.

Sus propuestas alternativas ocasionaron que su periódico mural — una caja gigante de refrigeradora con noticias, imágenes en collage, crítica de arquitectura, poesía y demás — fuera quemado. Ante esta represión a la expresividad, decidieron organizar un evento cultural que llamara la atención no solamente de sus compañeros, sino también de las autoridades universitarias, y lo denominaron “Esquisse del Bestiario”.

¿Por qué ese nombre? “Al principio nos llamamos “bestiarios” por el título del libro de cuentos de Julio Cortázar, y esquisse es una palabra francesa que se usaba para un ejercicio de los talleres de diseño. Pero después, cuando colocamos en una pared la frase: “Convierte en bestia el artista que llevas dentro” nos empezaron a denominar “Las Bestias””, comenta el arquitecto Jhoni Marina Macedo.


EN CONJUNTO

Aunque muchos eran estudiantes de arquitectura de la URP, el colectivo contó también con la participación de artistas visuales, comunicadores audiovisuales, músicos, poetas, artistas escénicos y arquitectos en formación de otras universidades.

“El grupo generaba un clima de creación horizontal y transversal alrededor de un solo propósito: reflexionar sobre arquitectura. Entonces hacías escenografías efímeras, carteles, música, etc. El Esquisse es el momento en el que los chicos nos juntábamos para manifestarnos culturalmente”, explica el arquitecto José Luis García García.


Recuerda que él y sus compañeros frecuentaban espacios alternativos de cultura. Esa experiencia les sirvió para innovar, incorporar técnicas al proceso creativo y crear elementos nuevos. “Trabajábamos con lo que teníamos más a la mano, que eran los desechos. Reciclábamos estos materiales de manera creativa, con mucho color. Había una estética que iba en correspondencia con la propuesta, más chicha, que intentaba mezclar todo, como el Perú que es una paleta multicultural y de colores, donde entra lo cholo, lo negro, lo gringo, el huayno, el jazz, el rocanrol”.

Fueron tres los eventos “Esquisse del Bestiario” que se realizaron entre 1984 y 1985. Posteriormente, el colectivo desarrolló intervenciones a nivel urbano-metropolitano. Participó, por ejemplo, en la Semana de Integración Cultural Latinoamericana (SICLA). “Hicimos la escenografía para el concierto de retorno del grupo Quilapayún. Para nosotros fue un privilegio, porque todos los días veíamos a Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Fito Páez, León Gieco, y apenas teníamos unos 20 años”, comenta José Luis García.


EVOLUCIÓN CONSTANTE

En 1986 fueron convocados por la Municipalidad Metropolitana de Lima para intervenir la Carpa-Teatro del Puente Santa Rosa. Como arquitectos afectaron ese espacio, le dieron valor y lo devolvieron a la ciudad. El trabajo se realizó con la participación de los vecinos, del movimiento de teatro independiente, de los artistas plásticos de la época y de los músicos, que le dieron calidad al proyecto.

“En algún momento llegamos a ser cerca de 70 estudiantes trabajando en una misma obra. Terminábamos de estudiar y nos íbamos al Puente Santa Rosa. Era súper especial encontrarte con tantos compañeros empujando un mismo objetivo”, rememora Jhoni Marina. También se encargaron de la escenografía para el concierto rocanrolero RockAcho. Fue una semana entera de labor dentro de la plaza de toros para convertirla en un espacio para la música.


Los eventos continuaron, y el desarrollo natural de la propuesta también. De pronto, se convirtieron en un taller de arquitectura ubicado fuera del campus universitario. “Teníamos nuestro propio taller de diseño fuera de la universidad, pero avalado por los arquitectos que nos enseñaban porque estábamos realizando un proyecto que se llamó Utopía Mediokre, una intervención arquitectónica urbanística en el centro de la ciudad, que incluyó el Paseo de los Héroes, el Hotel Sheraton, el Centro Cívico y el Palacio de Justicia, con una propuesta de arquitectura popular. Llegamos a hacer arquitectura deconstructivista sin pensarlo, por la forma como trabajábamos los espacios y los volúmenes. Pienso que fuimos bastante adelantados a nuestra época”, detalla Jhoni Marina.

El trabajo final de la reflexión académica ocurrida durante los tres años anteriores fue la participación en el concurso de la CLEFA —Conferencia Latinoamericana de Escuelas y Facultades de Arquitectura— que se realizó en el Cusco. “Todo esto tenía que terminar, y la mejor manera de hacerlo era volviendo a la arquitectura. Los Bestias comienzan haciendo una acción en el espacio urbano, abierto y terminan con una reflexión en los planos. Se cierra el círculo y termina el proceso de manera amigable, sin traumas, sin reclamos”, puntualiza José Luis García.


Hoy, la mayoría de Los Bestias son arquitectos renombrados y ya no viven en el Perú. Sin embargo, las actividades continúan. En septiembre del 2012 se realizó la exposición “BESTIARIO 1984-1987 / DOCUMENTA”, en el Centro Cultural Ccori Wasi, donde se exhibió por primera vez el archivo de todos los trabajos realizados por el grupo, complementados con mesas redondas y performances artísticas y musicales articuladas a una intervención en el espacio público. Actualmente trabajan un proyecto editorial denominado BESTIARIO & ARQUITECTURA. Se trata de una obra de casi 500 páginas con ensayos, artículos y testimonios de sus integrantes, y que esperan publicar próximamente.

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